El Mesias Predicho

Los profetas 

¿Qué es un profeta? Profeta es un hombre inspirado por Dios para predecir acontecimientos futuros que no pueden conocerse por causas naturales.

¿Cuántas clases de profetas hay? Dos clases: los profetas mayores y los profetas menores, que se distinguen unos de otros por el número más o menos considerable de sus profecías.

¿Cuantas clases de profetas hay?  Dos clases: los profetas mayores y los menores, que se distinguen unos de otros por el número más o menos considerable de sus profecías.

¿Cuáles son los profetas mayores? Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.

¿Y los menores? Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahún, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacharías y Malaquías. Hállanse también profecías en los labios o en los libros de otros santos personajes del Antiguo Testamento, tales como los patriarcas Jacob y José, los reyes David y Salomón, etc.

¿En qué época vivieron los profetas? Desde el IX al V siglo antes de Jesucristo.

¿Quién fue el último de los profetas? Malaquías, que escribió durante la época en que los Judíos estuvieron debajo del dominio de los Persas, en el reinado de Artajerjes Longimano, a mediados del siglo V antes de Jesucristo. 

 Las profecías 

¿Qué es profecía? La predicción cierta de un acontecimiento futuro que no puede preverse naturalmente. Toda verdadera profecía supone, necesariamente, revelación sobrenatural y misión divina.

¿Qué se entiende por profecías mesiánicas? Las que se refieren al Mesías, y relatan los hechos evangélicos mucho antes de su cumplimiento.

¿Puede suponerse que las profecías mesiánicas hayan sido escritas después de los acaecimientos? Tal suposición carece de fundamento, porque: 1º los libros de los profetas se tradujeron al griego, y fueron conocidos de este modo por el mundo pagano mucho antes de Jesucristo; 2º el pueblo judío, que renegó de Jesucristo, ha conservado siempre intactas las profecías que le conciernen, de donde se sigue Que si dichas profecías hubiesen sido invención de los cristianos, no se hallarían en la Biblia hebraica.

¿Cómo pueden dividirse las profecías mesiánicas relativamente a los libros que las contienen? En tres partes: 1º las contenidas en el Pentateuco; 2º las con­tenidas en los libros de los Reyes y en el de los Salmos; 3º las contenidas en los libros de los profetas mayores y menores.

¿Cómo pueden dividirse las profecías mesiánicas respecto a su contenido? En seis clases, según que dan a conocer: 1º los caracteres genealógicos y personales del Mesías; 2º la época de su venida; 3º su nacimiento e infancia; 4º su vida pública; 5º su pasión y vida gloriosa; 6º la reprobación de los Judíos y la vocación de los Gentiles. 

 Caracteres genealógicos y personales del Mesías 

¿Cuáles son los caracteres genealógicos del Mesías anunciados por los profetas? El Mesías debía ser: 1° De la raza de Sem, según Noé “Bendito el Señor Dios de Sem” (Gen., IX, 26). 2º De la estirpe de Abraham según la promesa que Dios le había hecho: “En Ti serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gen., XII, 3). 3° De la tribu de Judá, según lo predijo Jacob “¡Oh Judá! a ti te alabarán tus hermanos: tu mano pondrá bajo el yugo tus enemigos; adorarte han los hijos de tu padre” (Gen., XLIX, 8). 4° De la familia de David “Juró el Señor verdad a David, y no dejará de cumplirladel fruto de tu vientre pondré sobre tu trono” (Salmo CXXXI, 31). La genealogía de Jesucristo nos manifiesta que el Mesías es efectivamente de la familia real de David, de la tribu de Judá; que por Judá desciende de Jacob, de Isaac y de Abrahán; y, por Abrahán, de Sem.

¿Cuáles son los caracteres personales del Mesías predichos por los profetas? El Mesías había de ser: 1º Hijo de Dios “El Señor me dijo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy” (Salmo II, 7). 2º Dios, y Dios escondido “Por cuanto ha nacido un chiquitito para nosotros… y será llamado su nombre, Dios” (Isaías IX, 6). “Tu trono, oh Dios, subsistirá por siglo de siglo: vara de rectitud es la vara de tu reino” (Salmo XLIV, 7). “Verdaderamente tú eres un Dios escondido, Dios de Israel, el Salvador” (Isaías XLV, 15). 3º Salvador y Libertador del mundo “Mas yo en el Señor me gozaré: y me regocijaré en Dios mi Jesús” (Habac., III, 18). “Cercano está mi Justo, ha salido mi Salvador” (Isaías LI, 5). 4º Verdadero Pontífice eterno, según el orden de Melquisedec.  “Tú eres sacerdote eternamente según el orden de Melquisedec” (Salmo CIX, 4). 5º Justo por excelencia, Santo y Santo de los santos. “Levantaré para David un pimpollo Justoy reinará rey, que será sabio: y hará el Juicio y la justicia en la tierra” (Jerem., XXIII, 5). “Sabed, pues, que el Señor ha hecho maravilloso a su Santo” (Salmo IV, 4). “Regocíjate, y da alabanzas, morada de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel” (Isaías XII, 6). “Y será llamado sunombre Admirable, Consejero, Dios, Fuerte, Padre del siglo venidero, Príncipe de paz” (Isaías IX, 6). 6º Doctor infalible y verdadero Pastor  “Casa de Jacob, venid, y caminemos en la lumbre del Seño” (Isaías II, 5). “Como pastor apacentará su grey: con su brazo recogerá los corderos, y los alzará en su seno” (Isaías XL, 11).  

Profecías sobre la época de la venida del Mesías 

¿Qué profecías determinaron la época de la venida del Mesías? Cuatro profecías principales determinaron la época de la venida del Mesías, a saber: 1º La de Jacob: El cetro (o sea el poder, la autoridad, la magistratura) no será quitado de Judá, ni de su posteridad el caudillo, hasta que venga el que ha de ser enviado” (Gen., XLIX, 10). Según dicha profecía, el Mesías había de venir cuando la tribu de Judá perdiera la autoridad real, y los Gentiles se convertiran al verdadero Dios. Ahora bien, el primer hecho empezó a cumplirse al ser proclamado rey el príncipe extranjero Herodes; se consumó al desaparecer Judá como tribu con la toma de Jerusalén por Tito. El segundo comenzó en la primera mitad del primer siglo de la era cristiana. Siendo así que Jesucristo nació durante el reinado de Herodes, y obró la conversión de los Gentiles por medio de sus Apóstoles, síguese que Jesucristo es el Mesías. 2° La de Daniel: Un día que este profeta computaba los setenta años señalados para la cautividad, y suplicaba al Señor pusiera término a tan larga prueba, se le aparecía el ángel Gabriel y le dijo: Se han abreviado setenta semanas sobre tu pueblo, y sobre tu llanta ciudad, para que fenezca la prevaricación, y tendrá fin el pecado, y sea borrada la maldad, y sea traída justicia perdurable, y tenga cumplimiento la visión y la profecía, y sea ungido el Santo de los santos, Sabe, pues, y nota atentamente: Desde la salida de, la palabra para que Jerusalén sea otra vez edificada, hasta Cristo príncipe, serán siete semanas, y sesenta y dos semanas: y de nuevo, será edificada la plaza, y los muros en tiempo de angustia. Y después de sesenta y dos semanas será muerto el Cristo: y no será más suyo el pueblo que le negará. Y un pueblo con un caudillo que vendrá, destruirá la ciudad y el santuario: y su fin y estrago, y después del fin de la guerra vendrá la desolación decretada. Y afirmará su alianza con muchos en una semana (la que queda): y en medio de esta semana cesará la hostia y el sacrificio: y será en el templo la abominación de la desolación y durará la desolación hasta la con­sumación y el fin” (Dan., IX, 24-27). Según esta célebre profecía, el Mesías, cuyos caracteres se indican en ella con tanta precisión, debía venir en la mitad de la última de las setenta semanas de años, que deben empezar a contarse desde el edicto de Artajerjes, 454 años antes de Jesucristo. Esas semanas pueden dividirse en tres partes: siete, sesenta y dos, y una. En las siete primeras (cuarenta y nueve años), Jerusalén y los muros fueron reedificados. Las sesenta y dos semanas siguientes abarcan hasta el año 30 de la era cristiana, en el cual Jesucristo empezó su misión, recibiendo el bautismo de San Juan Bautista. Tres años y medio después (año 33), esto es, en la mitad de la última semana, Cristo fue entregado a la muerte. Todas estas particularidades se cumplieron solamente en Jesucristo. Adviértese también en dicha profecía la destrucción del Templo y de la ciudad por los Romanos a las órdenes de Tito, y la desolación perpetua del pueblo hebreo, reprobado porque renegó del Mesías. 3º La profecía de Ageo: Los ancianos de Israel, que habían visto la magnificencia del primer templo, oprimidos por la tristeza al contemplar el segundo, fueron consolados por Ageo, quien les dijo: “Esto dice el Señor de los ejércitos: Aún falta un poco, y yo conmoveré el cielo, y la tierra, y la mar, y todo el universo. Y moveré todas las gentes: y vendrá el Deseado de todas las gentes: y henchiré esta  casa de gloria… Grande será la gloria de esta última casa, más que la de la primera… y en este lugar daré yo la paz” (Ageo, II, 8, 10). Esta profecía manifestaba que el Mesías santificaría con su presencia el nuevo templo. Dicho templo, tan visitado por Jesucristo, fue destruido para siempre, no transcurridos aún cuarenta años después de su muerte; de donde resulta que nadie, sino él, pudo darle mayor gloria que al antiguo, ni otro alguno conmovió cielo y tierra con sus milagros y la conversión de las gentes. Luego Jesucristo era el Deseado de las naciones. 4º La profecía de Malaquías: “He aquí que yo envío mi ángel, y preparará el camino ante mi faz. Y luego vendrá a su templo el Dominador a quien vosotros buscáis, y el ángel del testamento que vosotros deseáis. He aquí que viene, dice el Señor de los ejércitos” (Malaq., III, 1). Lo que significa que el Mesías vendría a su templo inmediatamente después de aparecer su precursor. Pues bien, Jesucristo tuvo por precursor a San Juan Bautista, que vivía en la época del segundo templo; luego a solo Jesucristo podía referirse esta profecía.

¿No fue anunciado dicho precursor por otro profeta? Sí: por Isaías, que indicó el objeto principal de sus predica­ciones. “Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad en la. soledad las sendas de nuestro Dios” (Isaías XL, 3).

Según los profetas ¿en qué estado debía encontrarse el mundo a la venida del Mesías? En un estado de paz universal, según acaeció durante la dominación romana, en el reinado de Augusto, época en que Jesucristo vino al mundo. “En los días de él nacerá justicia; y abundancia de paz” (Salmo LXXI, 7). “No alzará la espada una nación contra otra nación, ni se ensayarán más para la guerra” (Isaías II, 4).  

Profecías sobre el nacimiento e infancia del Mesías 

¿Qué anunciaron los profetas tocante al nacimiento e infancia del Mesías? 1° La milagrosa virginidad de su madre. “He aquí que concebirá una Virgen, y parirá un Hijo, y será llamado su nombre Emmanuel” (Isaías VII, 14). 2° El lugar de su nacimiento: Belén de Judá “Y tú Belén Efrata, pequeña eres entre los millares de Judá; de ti me saldrá el que sea dominador en Israel, y la salida de él desde el principio, desde los días de la eternidad” (Mlq., V, 2). 3° La venida de los Magos de Oriente para adorarle “Los reyes de Arabia y de Saba le temerán presentes” (Salmo LXXI, 9). “Vendrán camellos de Sabá, y traerán oro e incienso” (Isaías LX, 6). “De Jacob nacerá una estrella; y de Israel se levantará una vara” (Núm., XXIV, 17). 4° El degüello de los Santos Inocentes en Belén y sus cercanías “Voz de lamentación fue oída en lo alto, de llanto, y de lloro de Raquel que llora sus hijos, y no quiere ser consolada acerca de ellos, porque no existen” (Jerem., XXXI, 15). 5º La huída a Egipto y su vuelta al aviso del ángel “Y de Egipto llamé a mi hijo” (Oseas XI, I). 

 Profecías sobre la vida pública del Mesías 

¿Qué anunciaron los profetas concerniente a la vida pública del Mesías? Anunciaron: 1º Su bautismo y las circunstancias que lo acom­pañaron “Y reposará sobre él el espíritu del Señor” (Isaías XI, 2-3). 2° El ayuno preparatorio a su misión “Afligía mi alma con el ayuno” (Salmo XXXIV, 13). 3° Su predicación: El lugar en que empezó “La tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí… el camino del mar a la otra parte del Jordán, la Galilea de las naciones. El pueblo que andaba en tinieblas, vio una grande luz” (Isaías IX, 1-2). El auditorio familiar, los pobres: “Porque perecerá el saber de sus sabios… tos mansos se alegrarán más y más en el Señor, y los hombres pobres se regocijarán en el Santo de Israel” (Isaías XXIV, 14, 19). La forma favorita de sus instrucciones, las parábolas: “Abriré en pará­bolas mi boca: hablaré cosas ocultas desde el principio” (Salmo LXXVII, 2). 4° Las virtudes evangélicas del Mesías: Su pobreza: “Pobre soy yo, y en trabajos desde mi juventud” (Salmo LXXXVII, 16). Su humildad: “Mas yo soy gusano, y no hombre: oprobio de los hombres, y desecho de la plebe” (Salmo XXI, 7). Su obediencia: “Para hacer tu voluntad, Dios míos” (Salmo XXXIX, 9). Su benignidad: “La caña cascada no la quebrará, y la torcida que humea no la apagarán” (Isaías XLII, 3). Su amor a la paz: “Con los que aborrecían la paz, era pacífico” (Salmo CXIX, 7). Su compasión para con, los débiles y atribulados: “Buscaré lo que se había perdido, y tornaré lo que había sido descarriado, y lo que había sido quebrado lo ataré, y lo flaco lo fortificaré, y lo grueso y recio lo  guardaré” (Ezeq., XXXIV, 16). “El mismo Dios vendrá, y os salvará. Entonces serán abiertos los ojos de los ciegos, y serán abiertas las orejas de los sordos. Entonces el cojo saltará como el ciervo, y la lengua de los mudos será suelta” (Isaías XXXV, 4-6). 5° Las contradicciones y persecuciones de que sería objeto: “Dirán sus enemigos: Tomemos, pues, en medio al justo; por cuanto nos es inútil, y es contrario a nuestras obras, y nos echa en cara los pecados de la ley, y difama contra nosotros las faltas de nuestra conducta. Protesta que él tiene la ciencia de Dios, ti él se nombra Hijo de Dios. Se ha hecho el censor de nuestros pensamientos. Nos es gravoso aun el verlo, porque la vida de él es desemejante a la de otros, y sus caminos bien diferentes. Somos tenidos por él como gente vana, y se abstiene de nuestros caminos como de inmundicias, y prefiere las postrimerías los justos, y se gloría de que él tiene por Padre a Dios. Veamos, pues son verdaderas sus palabras, y probemos lo que ha de venir y sabremos cuál será su fin. Porque si es verdadero Hijo de Dios, le amparará y le librará de manos de los adversarios. Recarguémosle con ultrajes y con tormentos, para que sepamos su acatamiento, y probemos su paciencia. Condenémosle a la muerte más infame: pues según sus palabras será él atendido” (Sab., II, 19-29).  

Profecías sobre la Pasión del Mesías 

¿Qué circunstancias de la pasión del Mesías fueron anunciadas por los profetas? Anunciaron: 1° La entrada triunfal del Salvador en Jerusalén “Regocíjate mucho, hija de Sión, canta, hija de Jerusalén: Mira que tu Rey vendrá a ti justo ti salvador: él vendrá pobre, y sentado sobre una asna, y sobre un pollino hijo de asna” (Zac., IX, 9). 2° La institución de un sacerdocio nuevo “Porque desde donde nace el sol hasta donde se pone, grande  es mi nombre entre las gentes, ti en todo lugar se sacrifica y ofrece a mi nombre ofrenda pura” (Malaq., I, 11). 3º El estado de víctima a que debía reducirse por amor nuestro “Y cargó el Señor sobre él la iniquidad de todos nosotros” (Isaías LIII, 6). “En verdad tomó sobre sí nuestras enfermedades, y él cargó con nuestros dolores” (Isaías LIII, 4). 4º La traición de Judas “Aun el hombre pacífico, de quien me fié: el que comía mis panes, me echó la zancadilla en gran maneras” (Salmo XI, 10). 5º Los treinta denarios, precio de la traición, y el uso que de ellos se había de hacer “Y pesaron por mi salario treinta silos de plata” (Zac., XI, 12). “Y tomé los treinta silos de plata,  y los eché en la casa del Señor para el alfarero” (Zac., XI, 13). 6º La agonía que precedió a su prendimiento “Mi corazón conturbado está dentro de mí; y miedo de muerte cayó sobre mí. Temor y temblor vinieron sobre mí; y cubriéronme tinieblas” (Salmo LIV, 5, 6). 7º El desamparo en que lo dejarían sus Apóstoles al empezar su pasión “Hiere al pastor, y serán dispersas las ovejas” (Zac., XIII, 7). 8° Los falsos testimonios levantados contra el Mesías “Se han levantado contra mí testigos falsos, y la iniquidad ha mentido a sí misma” (Salmo XXVI, 12). 9º El expresivo silencio del Mesías en presencia de sus acusadores Como cordero delante del que lo trasquila, enmudecerá y no abrirá su boca” (Isaías LIII, 7).10º Los escarnios y ultrajes que había de padecer Y vine a ser fábula para ellos…, y tañían cantares de mí los que bebían vino” (Salmo LXVIII, 12, 13). “Dará la mejilla al que le hiriere, será harto de oprobios” (Lament., III, 30). “Mi cuerpo dí a los que me herían, y mis mejillas a los que mesaban mi barba: mi rostro no retiré de los que me injuriaban  y me escupían” (Isaías L, 6). 11º La injusta flagelación del Mesías a pesar de su inocencia “Sobre mi espalda labraron los pecadoresprolongaron su iniquidad” (Salmo CXXVIII, 3). “Le reputamos como leproso, y herido de Dios, mas él fue llagado por nuestras indignidades… y con sus cardenales fuimos sanados” (Isaías LIII, 4, 5). 12º La crucifixión entre dos ladrones “Horadaron mis manos y mis pies: contaron todos mis huesos” (Salmo XXI, 17, 18). “Y dirán: ¿pues qué llagas son éstas en medio de tus manos? dirá: De éstas he sido llagado en la casa de aquellos que me amaban” (Zac., XIII, 6). “­Entregó su alma a la muerte, y con los malvados fue contado: y él cargó con los pecados de muchos y por los transgresores rogó” (Isaías LIII, 12). 13º Las injurias que recibió estando en la cruz “Todos los que me veían hicieron burla de mí: y menearon la cabeza diciendo: Esperó en el Señor, líbrele y  sálvele, puesto que le ama” (Salmo XXI, 8, 9). 14° La hiel y vinagre que le ofrecieron para calmar su sed “Y me dieron hiel por comida: y en mi sed me dieron a beber vinagre” (Salmo LXVIII, 22). 15º El reparto de las vestiduras entre sus verdugos “Se repartieron mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes” (Salmo XXI, 19). 16º Las tinieblas que darían testimonio de su divinidad en el momento de su muerte “Y acaecerá en aquel día, dice el Señor Dios, que se pondrá el sol al mediodía, y haré cubrir de tinieblas la tierra en su mayor luz” (Amós VIII, 9). 17º Su última oración en el supremo instante de la agonía “Dios, Dios mío, míramepor qué me has desamparado” (Salmo XXI, 2). 18º  Su muerte y sepultura “Fue cortado de la tierra de los vivientes (Isaías LIII, 8). “Cayó mi alma en el lago y pusieron sobre mí una losa” (Lament., XII, 53). 19º Su bajada a los infiernos, para anunciar a las almas de los justos su próximo rescate “Del poder de la muerte los libraré, los redimiré de la muerte (Osea XIII, 14). “Tú también por la sangre de tu testamento hiciste salir tus cautivos del lago en que no hay agua” (Zac., IX, 11).  

Profecías sobre la vida gloriosa del Mesías 

¿Qué anunciaron los profetas tocante a la vida gloriosa del Mesías? Anunciaron tres cosas: 1º Su gloriosa resurrección “Seré tu muerte, oh muerte; seré tu mordedura, oh infierno” (Oseas XIII, 14). “No dejarás mi alma en el infierno: ni permitirás que tu Santo vea la corrupción” (Salmo XV, 10). “será glorioso su sepulcro” (Isaías XI, 10). 2º Su admirable ascensión “Levantaos vosotras, oh puertas eternas: y entrará el rey de la gloria” (Salmo XXIII, 7). “Subió Dios con voces de alegría” (Salmo XLVI, 6). 3° Su gloria y su poder en el cielo “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos, por peana de tus pies. De Sión hará salir el Señor el cetro de tu poderdomina tú en medio de tus enemigos” (Salmo CIX, 1, 2). 

 Profecías sobre la reprobación de los Judíos 

¿Qué anunciaron los profetas respecto de la nación deicida? Su reprobación y, al fin del mundo, su conversión: 1º Los judíos llevarán consigo la señal de su reprobación y andarán errantes y dispersos por toda la tierra “Serán los residuos de Jacob entre las gentes, en medio de muchos pueblos” (Mlq., V, 8). “los puse dispersos entre las gentes, y fueron aventados a las tierras” (Ezeq., XXXVI, 19). “se conmoverán de mar a mar, y desde el Aquilón hasta el Oriente: discurrirán buscando la palabra del Señor, y no la hallarán” (Amós., VIII, 7, 12). 2º No tendrán ni reyes, ni profetas, ni culto “Muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, y sin sacrificio, y sin altar” (Oseas III, 4). “No hemos visto nuestras señales, ya no hay profeta: y Dios no nos conocerá de aquí adelante” (Salmo XXIII, 9). 3º Esperarán la salvación y no la conseguirán “Se alejó el juicio de nosotros, y no nos abrazará la justiciaesperamos luz, y he aquí tinieblas” (Isaías LIX, 9). “Esperábamos la paz, y este bien no llegaba: el tiempo de medicina, y he aquí temor” (Jerem., VIII, 15). 4º Hacia el fin de los tiempos reconocerán su error y se convertirán al Señor “Después que te hayan aclamado todas las cosas que han sido anunciadas, en el último tiempo te volverá, al Señor Dios tuyo, y oirás su voz” (Deut., IV, 30). “Después de esto volverán los hijos de Israel, y buscarán al Señor su Dios, y a David su rey: y se acercarán con temor al Señor y sus bienes, en el fin de los días” (Oseas III, 5). 

 Profecías sobre la conversión de los Gentiles 

¿Qué anunciaron los profetas tocante a los Gentiles? Anunciaron la conversión de todos los pueblos, y el reinado eterno de Jesucristo: 1º Desechado el pueblo judío, el Señor hará alianza con los Gentiles “Buscáronme los que antes no preguntaban por mí, halláronme los que no me buscaron. Dije: Vedme, vedme, a una nación que no invocaba mi nombre” (Isaías LXV, 1). “Derramaré mi espíritu sobre toda carne: y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijasvuestros ancianos, soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” (Joel II, 28). 2° El Evangelio será predicado en todas partes. Rechazado por los Judíos, será aceptado sucesivamente por todos los pueblos “En aquel día la raíz de Jesé, que está puesta por bandera de los pueblos, será invocada por las naciones” (Isaías XI, 10). “Irán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor…, y nos enseñará sus caminos, y andaremos en sus senderos” (Isaías II, 3). “Andarán las gentes a tu lumbre, y los reyes al resplandor de tu nacimiento” (Isaías LX, ·). “Y será el número de los hijos de Israel como la arena de la mar…, y en el lugar en donde se les ha dicho: No pueblo mío vosotrosse les dirá; vosotros sois hijos del Dios vivo” (Oseas I, 10). 3° La nueva alianza abarcará todos los pueblos de la tierra, sin ninguna excepción “Haré alianza entre ellos en aquel día… diré al que llamé No mi pueblo: Mi pueblo eres tú; y él dirá: Mi Dios eres tú” (Osaes II, 18, 24). “haré con ellos alianza de paz alianza eterna tendrán ellos: y los cimentaré, y multiplicaré, y pondré mi santificación en medio de ellos por siempre” (Ezeq., XXXVII, 26). 4º Hasta los pueblos más rebeldes se someterán a los pastores de la Iglesia con sorprendente docilidad “Debajo de su imperio, habitará el lobo con el corderoy el leopardo se echará con el cabrito: el becerro, y el león, y la oveja andarán juntos y un niño pequeñito los conducirá” (Isaías XI, 6). 5º El Mesías reinará eternamente sobre las naciones que son su herencia “Se extenderá su imperio, y la paz no tendrá finse sentará sobre el solio de David, y sobre su reino para afianzarlo y consolidarlo en juicio y en justicia” (Isaías IX, 7). 

RESUMEN 

Profecías mesiánicas en general.- Profeta es un hombre inspirado por Dios para predecir los acontecimientos futuros. Por el número de sus profecías, se distinguen dos clases de profetas: los profetas mayores y los profetas menores. Profecías mesiánicas son las que se refieren a la vida del Mesías. Pueden clasificarse ya respecto del tiempo o de los libros que las contienen, ya atendiendo a su naturaleza o a los hechos que anuncian, relativamente a los libros que las contienen, son de tres clases: 1º las del Pentateuco; 2º las de los libros de los Reyes y de los Salmos; 3º las de los profetas. Respecto a su naturaleza, pueden distinguirse seis clases, según que se refieran: 1º a los caracteres del Mesías; 2º a la época de su venida; 3º a su nacimiento e infancia; 4º a su vida pública; 5º a su pasión y vida gloriosa; 6º a la reprobación de los Judíos y vocación de los Gentiles.

Caracteres genealógicos y personales del Mesías.- Los profetas anunciaron el origen del Mesías: debía ser de la raza de Sem, de la nación de Abraham, de la tribu de Judá y de la familia de David. Predijeron también sus caracteres personales: había de ser Hijo de Dios, Dios escondido, salvador pontífice, justo por excelencia, santo, doctor y verdadero pastor.

Época de la venida del Mesías.- Cuatro profecías principales determinaron la época de la venida del Mesías: 1ª Jacob anunció que el Salvador vendría cuando la tribu de Judá hubiera roído la autoridad real; 2ª Daniel fijó exactamente la época en que sería ent do a la muerte, esto es en la mitad de la última de las setenta semanas de a que empezaban a contarse desde el segundo edicto de Artajerjes Longimano para reedificación de Jerusalén; 3ª Ageo afirmó que el Mesías visitaría y santificaría nuevo templo; 4ª Malaquías e Isaías predijeron el inmediato precursor del Mesías. Además, el mundo, a su venida, debía encontrarse en un estado de paz universal lo que se verificó en el reinado de Augusto.

Nacimiento e infancia del Mesías.- Las diversas circunstancias del nacimiento e infancia del Mesías fueron determinadas por las profecías: su encarnación, la virginidad de su madre, el lugar de su nacimiento, la adoración de los Magos, el degüello de los Santos Inocentes, la huida a Egipto y la estancia en Nazaret.

Vida pública del Mesías.- De la vida pública del Redentor, los profetas predijeron su bautismo, su ayuno en el desierto, su predicación, las contradicciones que sufrió y las virtudes evangélicas que practicó: había de ser pobre, humilde, obediente, benigno, amante de la paz, compasivo y consolador.

Pasión y vida gloriosa del Mesías.- Todas las circunstancias de la pasión del Salvador fueron igualmente determinadas por los profetas: la entrada triunfal en Jerusalén, la institución de un sacerdocio nuevo, la traición de Judas por treinta denarios, la agonía mortal del Salvador, en el huerto de los Olivos, el desamparo de los Apóstoles, los falsos testimonios levantados contra Él y el silencio de Jesús ante sus acusadores y verdugos; los escarnios y ultrajes, la flagelación, la muerte ignominiosa entre dos ladrones, las injurias que recibió estando en la cruz, la hiel y vinagre que le ofrecieron, el reparto de las vestiduras y su última oración. Finalmente, su bajada a los infiernos, su resurrección, su ascensión, su gloria y poder en el cielo fueron anunciados del mismo modo.

Reprobación de los Judíos y la vocación de los Gentiles.- Los profetas habían predicho también las graves consecuencias de la inmolación sangrienta del Mesías; la terrible reprobación de los Judíos culpables de deicidio, la venturosa vocación de los Gentiles mediante la predicación del Evangelio.